30 de mayo de 2010

Escrito 9: ¿Y Carlota y Fabio? Serie: Los Huevos del Perro y una exploración incisiva sobre el divorcio y otros temas irrelevantes.


Escrito 9: ¿Y Carlota y Fabio?
Serie: Los Huevos del Perro, una exploración incisiva sobre el divorcio y otros temas irrelevantes.

Mi propósito después de Carlota y Fabio, era comprar una planta, mi plan mental de responsabilidades iba en aumento y según yo alimentar, limpiar las peceras, cuidar a mis dos peces y regar mi planta, me iban a dar fortaleza tal para tomar las riendas de mi vida y por fin decir: “Me encargo de mí, no dependo de nadie más y de mi dependen Carlota, Fabio y una planta.”

A principios de la semana pasada comencé a ver qué planta comprar, estuve a punto de caer en la tentación de comprar una pata de elefante que vendía un señor en la calle, pero no me quise precipitar, opté por tomar la mejor decisión en cuanto a la planta y comencé a buscar en Internet qué planta me gustaba más, ajustándose a los niveles de cuidado que le podía ofrecer.


Tenía ya, la fotografía mental de dónde iba a poner la planta en mi cuarto, cómo se iba a ver y sobre todo, si a Carlota y Fabio les iba a gustar tener de compañerita a una planta en mi ausencia. 
Fui al cajero automático para ir a un vivero medio fancy que está en la calle Mazatlán en La Condesa, cuando repentina e inesperadamente, recibí una llamada donde me daban luz verde para integrarme a un proyecto de cincuenta días fuera de la ciudad de México.


¿Cómo explicar, no puedo irme tantos días porque tengo a mi cargo dos peces y en unas horas una planta?, mis planes de salir a comprar la planta cambiaron bruscamente, me senté en la cama de mi cuarto viendo de frente las peceras de Carlota y Fabio, preguntándome ¿cómo demonios le voy a hacer para llevarme conmigo a estos dos seres de menos de diez centímetros que dependen de mi?, por más vueltas que le dí, ninguna forma era viable, Carlota y Fabio no me podían acompañar a mi viaje de trabajo, pero, ¿qué iba a hacer con ellos?


Me pasaron por la cabeza miles de posibles escenarios de cómo traerlos conmigo, pero desgraciadamente ninguno de ellos era favorable, la solución fue recurrir a mi primo: “El Cara de Águila” quien tiene una pecera increíble y al igual que yo, dos peces a su cargo. Le pedí de favor que me cuidara a Carlota y Fabio, aceptó de inmediato. Cuando los fui a llevar a casa de mi primo, coloqué las peceras a un lado de la suya. Por lo menos me tranquiliza saber que Carlota y Fabio no se sentirán solos y sobre todo, la curiosidad del nuevo entorno los va a tener ocupados.


Lo que me tiene intranquila es que cuando decidí aumentar mis responsabilidades a “Carlota, Fabio y una planta” la vida con su azar tan espontaneo, me desprendió de todas ellas, responsabilizando a alguien más por el cuidado y la alimentación de Carlota y Fabio. 
Tengo una pregunta que no me deja de rondar por la cabeza, ¿por qué la vida me da estas vueltas?, ¿por qué éste giro argumental en la trama de mi vida?, ¿por qué cuando me iba a hacer responsable, me quedo temporalmente sin Carlota, Fabio y mi planta?

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