
La vida de una sirena no responde al ciclo de vida normal y natural de cualquier ser humano, confieso que estoy aprendiendo a ser sirena y sobre todo a orientar mi sireneo que estaba sumamente perdido. ¿Cuál es el ciclo de vida de una sirena?, ¿Qué siente y que vive una sirena?, estas preguntas se hacen muy presentes en mi vida, sobre todo ahora que La Sirenita sigue desorientada con respecto a su decisión, porque aun no se anima a correr hacia el castillo o regresar a la cabaña, sigue parada justo en el medio.
Hoy soy una sirena que se ha alejado de la ciudad de México para participar activamente en la conducción de un proyecto con un actor político de alto perfil. La propuesta, la decisión y el hecho de volar hacia mi caluroso destino fue como en un abrir y cerrar de ojos. Mi compañera en este proceso de decisión ha sido Elizabeth Gilbert, la autora de “Comer en Italia, rezar en India y amar en Indonesia”, no me queda duda que los libros siempre llegan en el momento indicado y este libro en particular me llego como un chocolate o medicina para el alma. Mi corazón y sobre todo mis sentimientos necesitaban alimentarse de algo y sentirse en compañía. Elizabeth aun sin conocerla ha sido mi amiga a lo largo de los últimos diez días, tanto que gracias a la fuerza y valentía en sus decisiones decidí darle u vuelco a mi vida y acepte mudarme por cincuenta días a este caluroso destino.
Creo en las pausas y creo en los cambios, no se que me espere este cambio, lo que si se es que las decisiones y sobre todo la toma de ellas es un proceso interno del ser humano, que en mi particular caso ha hecho que mi sireneo comience a encontrar el rumbo, comience a sentirse cómodo y sobre todo comience asumir que como sirena me encuentro cerca del mar y tomando las riendas de mis decisiones.



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